El silencio de la mañana se rompió con el sonido de las bocinas y los gritos de júbilo. No era un día cualquiera: era el «Primer Último Día» de los estudiantes de Tercero de Bachillerato, quienes iniciaron su cuenta regresiva hacia la graduación con una jornada cargada de adrenalina y compañerismo.
La celebración arrancó con un vibrante desfile de vehículos organizado por los representantes. Los carros, transformados en piezas de arte sobre ruedas con globos, serpentinas y mensajes de éxito, recorrieron las calles escoltando a los futuros bachilleres.
Desde las ventanas y techos solares, los jóvenes saludaban con emoción, marcando territorio y dejando claro que esta promoción ha llegado a su etapa culminante. El desfile no solo fue un espectáculo visual, sino un símbolo del respaldo incondicional de los padres, quienes han sido el motor detrás del esfuerzo académico de sus hijos.
Tras el recorrido, la energía se trasladó al interior del colegio. Allí, los «papitos» de los estudiantes tenían preparada una sorpresa especial: un desayuno de confraternidad.
En un ambiente más íntimo y relajado, los alumnos pudieron bajar las revoluciones del desfile para disfrutar de un banquete organizado con detalle. Entre bocaditos y café, los estudiantes compartieron sus expectativas sobre este año escolar que comienza, recordando que este es el primero de muchos eventos que los preparan para recibir el título de Bachilleres de la República.
Este evento marca el punto de partida de un año lleno de retos y metas. A partir de hoy, cada pasillo del colegio se siente distinto, pues cada paso los acerca más a la ceremonia de grado. La institución felicita a los estudiantes por este enérgico comienzo y agradece a los padres de familia por fomentar la unión y la alegría en esta etapa de transición tan importante.